Autor: Gabii
Fecha de publicacion: Lunes 29 de septiembre del 2025
Villa del Carbón, ubicado en la región noroeste del Estado de México, debe su nombre y parte de su identidad a una práctica ancestral: la producción de carbón vegetal.
Desde tiempos coloniales, las montañas boscosas que rodean Villa del Carbón han provisto materia prima para la elaboración de carbón vegetal. La abundancia de encino, uno de los árboles más comunes en esta región, favoreció el desarrollo del oficio carbonero. Durante siglos, esta práctica se mantuvo como una forma de subsistencia para muchas familias que aprovechaban los recursos del bosque de manera controlada, en una relación directa entre el trabajo manual y el entorno.
Aunque el uso del carbón vegetal ha disminuido en entornos urbanos por la presencia de combustibles modernos, en zonas rurales y mercados tradicionales continúa siendo un insumo importante, especialmente para actividades culinarias como la preparación de alimentos al comal o en anafres.
El proceso para elaborar carbón vegetal en Villa del Carbón se realiza mayormente de forma artesanal. Las personas dedicadas a esta actividad siguen técnicas heredadas por generaciones, con ligeras adaptaciones a las condiciones actuales. A continuación, se describen las etapas principales:
1. Selección y corte de la leña
Se utiliza principalmente leña de encino, aunque también puede incluirse roble o tejocote. La recolección se lleva a cabo de forma planificada, con permisos que regulan el aprovechamiento forestal para evitar la sobreexplotación. La madera se corta en trozos de tamaño uniforme y se deja secar durante varios días.
2. Construcción del horno o “carbonera”
Una vez que la leña está lista, se arma una pila en forma de cono o domo. Esta estructura, conocida como “carbonera”, se cubre con tierra y hojarasca para limitar el paso del oxígeno. El objetivo es provocar una combustión lenta, sin que la madera se queme por completo.
3. Encendido y control de la combustión
El encendido se realiza por la base o por un costado de la pila. El fuego debe mantenerse bajo control durante varios días (entre tres y cinco, dependiendo del tamaño), vigilando que no se generen llamas abiertas. El monitoreo constante permite asegurar una carbonización adecuada y uniforme.
4. Enfriado y extracción del carbón
Una vez que la combustión ha terminado, se deja enfriar la pila por completo antes de abrirla. El carbón se extrae con herramientas manuales, se limpia de residuos y se empaqueta en costales para su venta.
La producción de carbón vegetal en Villa del Carbón no solo responde a una necesidad económica, sino que también forma parte de la identidad local. Las familias carboneras mantienen viva una práctica que exige conocimiento del bosque, técnicas de combustión y destrezas adquiridas con la experiencia.
En ferias regionales o eventos comunitarios es posible encontrar a productores locales ofreciendo carbón vegetal como parte de su patrimonio productivo. Además, en algunas comunidades, como San Luis Taxhimay o Llano Grande, es común encontrar pequeñas zonas de producción activa que conviven con el turismo rural y las actividades agroforestales.
En los últimos años, la actividad carbonera enfrenta varios desafíos. Entre ellos destacan la presión sobre los recursos forestales, las regulaciones ambientales y la disminución del mercado frente a combustibles alternativos. Sin embargo, muchas comunidades en Villa del Carbón han adoptado prácticas de manejo sustentable, incluyendo la reforestación, la rotación de zonas de corte y la certificación de sus productos.
Además, se han desarrollado iniciativas de capacitación y acompañamiento técnico, con el fin de mejorar la eficiencia de los hornos tradicionales y reducir las emisiones contaminantes durante la producción. Estas acciones buscan equilibrar la permanencia del oficio con la conservación del entorno natural.
Aunque no siempre forma parte de las rutas turísticas tradicionales, la elaboración de carbón vegetal es una actividad que refleja el vínculo entre las personas y su territorio. Caminar por ciertas zonas rurales de Villa del Carbón permite observar los restos de una carbonera recién usada, costales listos para ser transportados o árboles marcados para un futuro corte autorizado. Estos elementos son testimonio de un conocimiento que persiste, silencioso pero activo.
Para quienes visitan el municipio y desean conocer aspectos auténticos de su cultura local, la tradición carbonera representa un ejemplo claro de resistencia, adaptación y legado. Comprender cómo se elabora el carbón vegetal en esta región permite valorar una práctica histórica que continúa dando forma a la vida rural de Villa del Carbón.